Mi padre tiene Alzheimer. Ya lleva enfermo aproximadamente dos años, en los que progresivamente va perdiendo la memoria. Todavía es capaz de valerse por sí mismo. Sabe arreglarse solo, puede ir a hacer recados sencillos (periódico, pan), pero ya no puede conducir y no puede salir solo de su entorno porque se pierde.
No es capaz de recordar por la tarde dónde ha estado por la mañana o qué es lo que ha comido, pero en cambio se acuerda perfectamente de su vida de pequeño, dónde vivía, de sus padres, hermanos y tías. Incluso de sus amigos.
En cambio, a veces nos confunde a mis hermanas y a mí con nuestras hijas. O se cree que está en un sitio diferente al que estamos.
Estar con mi padre te produce muchos sentimientos:
Cuando vas con él por la calle o a cualquier sitio que él no reconozca me produce ternura, es como si fuera un niño pequeño. Le ves desprotegido. Si vamos al médico y hay que esperar, se enfada y no razona, por ejemplo.
¡Qué rabia me da pensar que del resto está bien!, con achaques de persona mayor, pero bien.
Lo peor es que casi siempre lo que me da es muchísima pena. La mayoría de las veces nos besa como si fuera la última vez que nos fuera a dar un beso. ¿Cuánto tiempo le queda para acordarse bien de nosotros, o para poder valerse por sí mismo?
Por desgracia, mis hermanas y yo no podemos estar con mis padres todo lo que queremos. Mi hermana Elena es la que más pendiente está de ellos. Les acompaña a la mayoría de los sitios y les ve todos los fines de semana. Mi madre y ella son las que más sufren.
Sólo le pido a Dios que lo que le quede de estar consciente lo disfrute muchísimo y que mi madre, que es la que está más con él, tenga suficientes fuerzas e infinita paciencia para darle cariño, quererle y atenderle.
Papá te quiero mucho.

1 comentario:
Querida Ana: una vez más me has emocionado, siento una congoja terrible, tanto cuando le veo a él como cuando veo a la tía Tere; al menos el tío tiene a tu madre, a la que ojalá le dé Dios muchas fuerzas.
Todas las enfermedades son tristes, pero ésta, quizás porque ya la hemos vivido en otras ocasiones, me produce un dolor especial, al igual que muchísima ternura.
Creo de todas maneras que él ha sido un hombre feliz, y en eso tendréis algo que ver todas. Ojalá no sea el placebo lo que le están dando sino un medicamente milagroso que acabe no sólo con su Alzheimer sino con el de tantas otras personas que lo padecen. Un beso muy grande prima y disfrutadle todo lo que podáis.
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