Un día como hoy hace 17 años nació mi primera hija, Eugenia. Ella se merece esta entrada y más.
Lo primero que me provoca ese día es ilusión. No sé si será porque es la primera de mis hijos pero recuerdo hasta el más mínimo detalle. Desde los primeros momentos, Josu y yo muy nerviosos pero muy felices, hasta los últimos minutos antes de nacer, en los que creía que iba a morir de dolor (eh, que yo he parido a mis hijas las mayores a la antigua usanza, sin ninguna anestesia). No recuerdo haber llorado de alegría tanto como ese día, cuando me pusieron a mi hija en brazos. Es además una sensación que no se repitió con sus hermanos, que fueron prematuros y nada más nacer se los llevaron a la incubadora.
Eugenia es una niña sobre todo buena, y no es que lo diga yo que soy su madre, es que lo dice todo el mundo. Es supertrabajadora, muy hormiguita, y algo reservada, aunque con la edad va espabilando. Desde pequeña ha sido muy "mamá" de sus hermanos pequeños. Siempre los ha querido con locura y nunca ha tenido envidia de ellos. Me acuerdo de cuando nació María. Si nosotros lo pasamos mal porque estaba mala, ¡no os podéis imaginar el sufrimiento de Eugenia!, y eso que la pobre tenía 4 años. También me acuerdo de lo contenta que se puso cuando supo que su siguiente hermano era niño. Tal cual salimos del médico decidió que se iba a llamar Pedro, y así fue.
Uno de sus rasgos más importantes es su amor propio, su orgullo, que yo no considero un defecto, al contrario, es una de sus virtudes. Le ha ayudado a superar más de un reto de su vida. Todo hay que decirlo, también es un poco señorita, ayuda si se lo pides, pero por propia iniciativa no mucho que digamos. Ahora, aunque cada vez tenga más reservas conmigo y no me cuente todo como antes, tengo en ella una aliada. Se atreve a decir a su padre lo que yo a veces no le digo por no discutir, y Josu, como se lo dice ella, acepta su comentario o crítica.
Eugenia, ya sé que no soy tan cariñosa como papá, no me prodigo en besos y achuchones como él, pero espero que tengas muy muy claro que te quiero con toda mi alma y que siempre me tendrás, estés en el momento que estés de tu vida. Estoy muy orgullosa de ti. Espero que la vida sea contigo tan dulce y tan buena como tú eres porque, mi niña, ten claro que te lo mereces.
Feliz cumpleaños. Muchísimos besos de Mamá.



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