Hace unos minutos que amaneció y es hora para recordar a los que me quieren y a los que quiero, a los amigos cercanos y a los lejanos.
Hora para recordar a los que se fueron y los muchos que afortunadamente quedáis.
Hora para recordar a familia y amigos, a los constantes y a los inconstantes. A los que veo cada día y a los que veo de vez en cuando. A los que he comprobado últimamente que me queréis mucho.
Hora de recordar los 29 años vividos junto al hombre de mi vida. Casi 30 años de los que espero ser capaz en un tiempo no muy lejano de recordar sólo lo inmensamente feliz que he sido a su lado.
Hora de recordar a mis hijos, mi gran tesoro. Sus penas y sus alegrías. Su preocupación. Su inmenso cariño.
Hora de recordar a papá y a mamá. Nunca tendré suficientes palabras para agradecer todo lo que han hecho y hacen por mí. Nunca.
Hora de recordar a mis hermanas, a las que sé que he hecho daño sin querer. Hora de recordar su preocupación, su respeto a mi silencio y su inmenso cariño, a mí y a mis hijos.
Hora de recordar a los amigos de las horas alegres y a los de las horas difíciles. A todos los que han pasado por mi vida y con los que he disfrutado haciendo el camino de la amistad. Y también a los que hice daño. A los que, a pesar de la distancia, se desvelan por mí. A los que me consuelan y a los que me hacen reir. A los que he perdido y a los que han vuelto este año.
Es tiempo de refugiarme en la melancolía de la agridulce nostalgia.
A todos, de corazón, os deseo una muy Feliz Navidad y un estupendo año 2013.
Muchísimos besos.

1 comentario:
Echaba tanto de menos tu blog, que me he lanzado a leerlo enseguida. Ay, mi niña... ¿qué te pasa?. Llevo días intentando coincidir contigo, pero nada. Imposible. Tenemos que tomarnos una cerveza de esas que nos tomábamos en veranito...
Bueno, no sé qué será, pero que sepas que cuando quieras cualquier cosa, me llamas y nos vemos.
Besos.
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