María, dentro de cuatro días cumplirás 14 años. Sé que eres muy joven y rebelde para entenderlo, pero espero que con el tiempo comprendas que no hay nada en el mundo más valioso para unos padres que sus hijos, y tú y tus hermanos sois mis tesoros.
Sé que el camino que te espera es difícil de recorrer. Lo sé porque yo ya lo hice en su día. Por eso te digo que le tengas respeto pero no temas.
Me gustaría prepararte para las nuevas realidades que te esperan, aquellas en las que el bueno no siempre triunfa y la guerra es noticia, no una película. Quisiera prepararte para todas las nuevas sensaciones que te va a traer la adolescencia que empiezas a vivir, para el dolor y la alegría que ocasiona una gran amistad o un amor y para la tristeza tan profunda que deja la traición. Me gustaría enseñarte a enfrentar los problemas con juicio y sin temor. Quisiera que comprendieras que a pesar de la corrupción en que vivimos, hay que ser honesto. Hay que saber reconocer las oportunidades y aprovecharlas, sin perjudicar a los demás ni abusar de los incautos.
Tienes que aprender a decidir por ti misma y a aceptar responsabilidades por tus acciones, para que no tengas que lamentar el haber permitido que otros eligieran tu destino, para que no tengas que mirar hacia atrás con nostalgia por lo que pudo haber sido, para que la mayoría de las veces te sientas satisfecha por tus acciones.
Tienes que aprender a decidir por ti misma y a aceptar responsabilidades por tus acciones, para que no tengas que lamentar el haber permitido que otros eligieran tu destino, para que no tengas que mirar hacia atrás con nostalgia por lo que pudo haber sido, para que la mayoría de las veces te sientas satisfecha por tus acciones.
María, sé que ahora es difícil que lo entiendas, pero llegará un momento en que aceptarás plenamente el hecho de que la familia nos viene dada y que es tu misión entendernos y querernos tal como somos. Cada uno tenemos nuestra personalidad, llena de defectos pero también de virtudes. Reflexiona antes de actuar y sé consecuente con tus decisiones y los efectos que tienen sobre los que te quieren. Atravesarás distintas etapas y por el camino irás aprendiendo, pero siempre ten claro que un padre y una madre lo son para siempre.
Las amistades sí se eligen María, pero verás que las que merecen la pena son las verdaderas, que serán muchas menos de las que piensas, quizás contadas con los dedos de una sola mano, pero muy valiosas. Y también serás consciente de que para mantenerlas hay que dar desinteresadamente más de lo esperes recibir. Pero te aseguro que compensa.
Mi niña, puedes ser buena sin que abusen de ti, puedes ser valiente sin arriesgar inútilmente la vida. No serás peor persona porque llores o tengas miedo. Lucha por tus ideas y respeta las ajenas. Siempre alabaré tus triunfos, por pequeños que sean, y sufriré contigo tus desventuras. Espero poder ser cómplice de tus logros y de tus fracasos.
Mi niña, puedes ser buena sin que abusen de ti, puedes ser valiente sin arriesgar inútilmente la vida. No serás peor persona porque llores o tengas miedo. Lucha por tus ideas y respeta las ajenas. Siempre alabaré tus triunfos, por pequeños que sean, y sufriré contigo tus desventuras. Espero poder ser cómplice de tus logros y de tus fracasos.
María, no prometo ser una madre perfecta, pero prometo poner todo mi amor en el intento. Te quiere muchísimo,
Mamá.



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